domingo, 2 de mayo de 2010

Es posible


En este domingo jerezano de motos y farolillos, de asfalto y albero, amanezco con el regusto aún del gol sobre la bocina de Mario Bermejo. Y me ratifico en que los grandes clubes, a pesar de sus mediocres dirigentes, se hacen a base de pequeños detalles.
Echando la vista atrás, y sin necesidad de remontarnos a la prehistoria de nuestro fútbol, este Xerez ha llegado a codearse con los mejores equipos de nuestra liga gracias a dos momentos puntuales, geniales, casi milagrosos, que me recuerdan mucho al gol de la victoria de ayer ante el Almería.
Hace ahora dos años, cuando todavía nadie daba un duro por un Xerez que, de la mano de Esteban Vigo, luchaba por escapar de las garras del descenso a Segunda B, una genialidad de Antoñito le dio el triunfo "in extremis" frente a un Castellón que sólo un minuto antes había estrellado un balón en la madera. De lo que pudo ser el 1-2, pasamos a un 2-1 que fue clave para que los azulinos acabaron salvándose del descenso y de una casi segura desaparición.
Un año después, en plena recta final liguera, una sucesión de malos resultados en Chapín ante Rayo (1-1), Real Sociedad (1-3) y Zaragoza (1-2) nos obligaba a ganar en Las Palmas para no ir con el paso cambiado.
Casi con el tiempo cumplido, perídamos 2-1, pero otra vez Antoñito y un tanto postrero de Brian Sarmiento, nos diera otro triunfo en el límite del tiempo que fue clave para el devenir de un campeonato que tuvo como broche el inolvidable e histórico ascenso a Primera división.
Si Antoñito, en aquél choque de hace dos años ante el Castellón, hubiera mandado fuera la ocasión postrera, no hubiera dado lugar al gol de Sarmiento en Las Palmas un año después, y mucho menos al tanto de Bermejo ante el Almería.
Para mí que el gol de Mario de ayer tarde puede valer más que tres puntos que se antojaban imprescindibles para seguir vivos en la pelea. Personalmente, me resisto a pensar que pueda ser engordar para morir y que vayamos a morir ahogados en la orilla.
A priori, el calendario nos depara tres enfrentamientos ante equipos que ya no se juegan tanto. El Valencia, con permiso del Mallorca, tiene casi atada la tercera plaza con la que accede directamente a disputar la Liga de Campeontes. El Zaragoza, si como parece logra vencer al Español el miércoles, llegará a Chapín el domingo con la permanencia en el bolsillo. Y el último partido en Pamplona se me antoja un mero trámite para los de Camacho, si es que no hay maletines de por medio.
Ahora bien. La dinámica de los de Gorosito es claramente ascendente, pero no hay que perder de vista que no hemos sidos capaces de encadenar dos triunfos seguidos en toda la temporada, y que estamos obligados a sumar cuatro consecutivos. ¿Alguien duda de que esto es posible? Yo, desde luego, me resisto.

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