
En pocos campos lo va a tener el Xerez tan fácil esta temporada para llevarse los tres puntos como ayer en El Sardinero. Ante un rival directo en la lucha por eludir el descenso -aunque a este paso, los jerezanos no van a tardar mucho en quedarse fuera de la pelea matemáticamente-, el Xerez lo tuvo todo a su favor para haber sumado una victora que le hubiera permitido reengancharse a la competición.
Pero el Xerez, que parecía haber tocando fondo tras las tres últimas derrotas ligueros, demostró ayer que puede seguir rizando el rizo de la mediocridad.
Por lo visto ayer durante la mayor parte del esperpento de Santander -a eso no se le puede llamar ni siquiera partido de fútbol-, uno tiene que rendirse ante la avidencia de la fractura en la Primera división. Que el Racing y el Xerez de ayer puedan estar disputando la misma competición que Barcelona, Madrid, Sevilla o Valencia parece más una broma pesada al deporte rey que otra cosa.
Y eso que hubo cinco goles, pero el nivel exhibido por unos y otros es impropio de la que presume ser la mejor liga del mundo.
El Xerez ayer incluso se adelantó en el marcador, y lo hizo a los dos minutos, gracias a un remate en semifallo de Momo que se envenenó y que Bermejo cabeceó a gol en la misma línea.
El Racing acusó el palo, pero apenas apretó sacó a relucir las vergüenzas de una defensa xerecista de sainete, con Prieto y Aythami como actores principales. Tchité tuvo en sus botas el empate por dos veces tras sendos errores garrfales de los centrales azulinos, pero no anduvo fino.
Sí lo estuvo Lacen para anotar el 1 a 1 en el minuto 25, como también Arana para adelantar a los racinguistas en la reanudación. Antoñito empató para el Xerez a veinte del final, pero los de Ziganda no fueron a por un rival herido de muerte, que al final se creció y anotó el gol del triunfo por medio de Xisco.
Con un partido más, el Xerez cerrará el año como colista destacado de una Primera que le sigue viniendo enorme. Mucho más que al Racing, que ya es decir.
Pero el Xerez, que parecía haber tocando fondo tras las tres últimas derrotas ligueros, demostró ayer que puede seguir rizando el rizo de la mediocridad.
Por lo visto ayer durante la mayor parte del esperpento de Santander -a eso no se le puede llamar ni siquiera partido de fútbol-, uno tiene que rendirse ante la avidencia de la fractura en la Primera división. Que el Racing y el Xerez de ayer puedan estar disputando la misma competición que Barcelona, Madrid, Sevilla o Valencia parece más una broma pesada al deporte rey que otra cosa.
Y eso que hubo cinco goles, pero el nivel exhibido por unos y otros es impropio de la que presume ser la mejor liga del mundo.
El Xerez ayer incluso se adelantó en el marcador, y lo hizo a los dos minutos, gracias a un remate en semifallo de Momo que se envenenó y que Bermejo cabeceó a gol en la misma línea.
El Racing acusó el palo, pero apenas apretó sacó a relucir las vergüenzas de una defensa xerecista de sainete, con Prieto y Aythami como actores principales. Tchité tuvo en sus botas el empate por dos veces tras sendos errores garrfales de los centrales azulinos, pero no anduvo fino.
Sí lo estuvo Lacen para anotar el 1 a 1 en el minuto 25, como también Arana para adelantar a los racinguistas en la reanudación. Antoñito empató para el Xerez a veinte del final, pero los de Ziganda no fueron a por un rival herido de muerte, que al final se creció y anotó el gol del triunfo por medio de Xisco.
Con un partido más, el Xerez cerrará el año como colista destacado de una Primera que le sigue viniendo enorme. Mucho más que al Racing, que ya es decir.
(foto: lavozdigital.com)




