
El Xerez de la segunda vuelta quiere ser otro totalmente distinto al equipo que tan pobrísimo bagaje ofreció en la primera parte del campeonato liguero. Para ello, la segunda victoria no podía demorarse más allá del partido de ayer ante el Mallorca. De lo contrario, la ilusión por la salvación podría convertirse en una quimera.
El triunfo de ayer ante el Mallorca supone no sólo la segunda victoria en Primera del Xerez y su primer triunfo tras dos partidos con Gorosito en el banquillo. También significa quebrar una racha de cuatro meses sin vencer y comenzar de la mejor manera posible la segunda y decisiva vuelta liguera.
Antes del partido ante los de Gregorio Manzano, en el Xerez eran conscientes de la dificultad de lograr la permanencia. Ahora, tras el 2 a 1, no ha dejado de serlo, pero al menos no han perdido la esperanza de pelear por un sueño hasta el final.
El Xerez no está por la labor de arroja la toalla, como demostró a lo largo del partido de ayer. Tras diez días con nuevo técnico, la mano de Gorosito empieza a notarse. El equipo parece haberse mentalizado para afrontar un nuevo campeonato de 19jornadas y no quiere mirar atrás.
Ayer lo demostró, en un partido en el que de nuevo todo se le puso en contra. Sin ser inferior al Mallorca, el Xerez volvió a ponerse en desventaja cuando a los 23 minutos, Webó se anticipó a Aythami para cabecear en plancha un buen centro de Castro.
La historia amenzaba con repetirse, pero esta vez los azulinos se rehicieron. Aunque siguieron sin suerte, ya que a la media hora, Aouate despejó mal y el remate a bocajarro de Bergantiños lo sacó Corrales desde la línea de gol.
Para colmo, Undiano vio derribo de Aythami sobre Aduriz, quien pudo poner en clara ventaja a los suyos desde los once metros. Pero Renan le adivinó la intención y comenzó un nuevo partido.
Nada más reanudarse el encuentro un disparo lejano de Calvo se envenenó y sorprendió al meta israelí del Mallorca.
Los de Manzano acabaron por descomponerse y un Xerez tremendamente motivado le pasó claramente por encima.
El dominio local era absoluto y la remontada se veía venir. Esta pudo llegar mucho antes cuando Momo penetró por su banda con velocidad y puso un centro medido a la testa de Bermejo que éste no acertó a colocar entre los tres palos.
Al final, la lógica se impuso y Carlos Calvo culminó con un buen remate cruzado una jugada personal al contragolpe.
Como si de un ascenso o la consecución de un título se tratara, Chapín estalló de alegría tras el pitido final. Una sola victoria en 19 jornadas suponía una pesada losa de la que el equipo de Gorosito parece haber liberado, al menos momentáneamente.
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