martes, 31 de marzo de 2009

El penalti de Mansilla


Hoy, gracias a Manuel Estrade, ha caído en mis manos una fotografía que significa mucho en estos momentos. Esta mañana, después de 27 años, he vuelto a ver el penalti que falló Mansilla con el Xerez en el decisivo último partido de la temporada 81-82 frente al Tarragona en el tristemente desaparecido Estadio Domecq.

Y es muy especial recuperar físicamente el recuerdo que permanecía fresco en la memoria porque tiene muchas similitudes con las sensaciones que estoy viviendo desde la derrota ante el Zaragoza.

Desde el sábado, el pesimismo ha cambiado de la noche al día el entorno del Xerez. De ser el equipo revelación, el más temido por todos, el gran favorito al ascenso, se ha pasado en un abrir y cerrar de ojos al otro extremo. Ya todo son dudas y se discute el trabajo del mismísimo Esteban Vigo.

Gozábamos de una clara ventaja para soñar despiertos y este tropiezo parece colocarnos a las puertas de la peor de las pesadillas.

En la foto que encabeza este artículo, Mansilla, como el sábado el Xerez, tropezó en lo más llano. Ganaba el equipo entrenador por Antal Dunai por un gol a cero, gracias a un tanto de Eloy. Corría ya la segunda parte cuando los locales tuvieron a su favor una pena máxima que les daba la posibilidad de poner tierra de por medio.

Pero Mansilla falló y todo, como ahora 27 años después, pareció nublarse.

Sin embargo, porque el fútbol es a veces justo, el Xerez volvió a gozar de un nuevo penalti, que esta vez Eloy no desaprovechó desde los once metros. Después, la locura, el ascenso a Segunda once años después.

Moraleja: Esto no es como empieza, sino como termina, y mientras hay vida, hay esperanza. Alguna vez tendrá que ser.

3 comentarios:

MABS dijo...

Ahí estuve yo, con once añitos, en la tribuna del Domecq, acompañado del culpable de mi afición al Xerez, mi padre. No hace tanto, en junio de 2008, mi padre agonizaba en su casa y yo, por despejarme, pensando que no estaba tan grave, mientras hubiera vida había esperanza, me desahogaba cantando en Chapín el gol de Yordi y la salvación de mi equipo. Cuando llegué a casa de mis padres, me acerqué a la cama y le susurré al oído: "Papá, que nos hemos salvado y el Cádiz se ha ido a segunda B. Tú también sales de ésta, y el año que viene subimos a primera". Su cuerpo no aguantó y murió cuatro días más tarde. No sé si él lo verá desde algún sitio, espero que sí, porque este año, efectivamente, es el del ascenso. Gracias Eugenio por transportarme a aquellos inocentes años que recuerdo con cariño.

Eugenio Camacho dijo...

Yo tenía algunos menos, ocho, y también fue mi primera temporada. Yo no iba al fútbol con mi padre, al que le gustan más los toros, pero gracias a que él me animó una tarde de domingo a ver un Xerez 3 San Fernando 1 ya seguí yendo toda la temporada, aunque con un hermano de mi madre. A partir de la temporada siguiente, con nueve años, ya iba solo, porque mi tio se cansó y a ninguno de mis amigos le divertía ver al colista de Segunda y después al eterno aspirante a subir desde la Segunda B.
Me ha emocionado la historia de su padre. Seguro que desde el Cielo -yo soy creyente y estoy seguro de que estará allí-, junto a xerecistas como Andrés Reyes, los hermanos Porro, Manolito Mesa, Repeto, Peñita, Joaquín MUñoz, Manolo Cabrera, Augusto Ruiz de Bustamante o Jerónimo Martínez Beas, disfrutarán con el ascenso de su equipo.

acropolo dijo...

Yo tambien comence a ver a nuestro Xerez con 8 años, fue el primer año de la segunda b, recuerdo un gol de Ravelo al revolverse en el area, era el Domecq, con la almohadilla roja que se alquilaba. Mi padre fue quien me inicio, esperabamos junto a la radio el resultado de los partidos fuera de casa, Simultaneo de Jeronimo Roldan a las 8 de la tarde, se hacia interminable la espera.

Forza Xerez siempre.