sábado, 29 de agosto de 2009

Cuarenta años con Ravelo


Ravelo celebra estos días su cuarenta aniversario de matrimonio fiel y bien avenido con Jerez. Fue en el verano de 1969 cuando un joven y espigado jugador llegó al Domecq procedente del Córdoba para, sin saberlo, erigirse con los años en un mito viviente del xerecismo. Con tal motivo, el bueno de Pepe ha abierto las puertas de su casa a todo Jerez para celebrar la buena nueva, si es que alguna vez en todo este tiempo no estuvieron abiertas de par en par a amigos, compañeros y aficionados.

A pesar de que Vicente Moreno batió recientemente el récord de partidos oficiales que ostentaba el tinerfeño, Ravelo sigue y seguirá siendo el gran capitán del Xerez, el icono y parte del escudo de este club.

Su ejemplo, su entrega, su profesionalidad y lealtad deben ser ejemplo para las generaciones presentes y futuras de futbolistas en nuestra ciudad. La celebración de estos cuarenta años no deben quedar sólo en la satisfacción personal de su protagonista, sino que su leyenda debe ser puesta en valor como referente de amor y respeto a unos colores.

Con Ravelo no iban las tardes de inspiración. Tanto cuando tenía el día cara como cuando no, empapaba la camiseta azul con la última gota de sudor, y eso la afición siempre se lo supo agradecer. El suyo puede ser el único caso de jugador que fue ovacionado después de fallar un penalti.

Realmente nunca sabremos a qué objetivos deportivos renunció para asirse con fuerza a un club que por aquél entonces apenas tenía protagonismo más allá de la categoría de bronce.

Ahora que estamos a punto de disfrutar del mejor de los sueños deportivos, y habiendo cumplido sobradamente durante los fastos del ascenso con los que ya no están, no está de más reconocer la ejemplar aportación de hombres de la talla de Pepe Ravelo, para quien modestamente pido desde estas líneas el premio Ciudad de Jerez por sus méritos en el deporte. Enhorabuena.

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