
No sé porqué, pero algunos están contando una historia que no se corresponde con la realidad. A la hora que escribo este artículo, el Xerez supera los 15.000 abonados y en la ciudad no se habla de otra cosa que no sea de fútbol a dos semanas del debut en Primera.Esto son datos objetivos y aplastantes que hablan mucho de la ilusión existente, pero que se contradicen con el clima de pesimismo que se intenta transmitir desde algunos sectores.Vale que la plantilla del Xerez a estas alturas no tiene ni para completar una convocatoria, que el mercado sigue estando inalcanzable y tenemos que conformarnos con ir de prestados, que el tiempo pasa y que jugadores claves que se suponen debían estar aquí hace un mes no acaban de llegar, que da vértigo echarle un vistazo al resto de plantillas de Primera, que los números en el club siguen sin estar nada claros...Pero, deportivamente hablando, quién contaba con ver el Xerez en el Bernabéu dentro de un mes. Quién tenía previsto pedir la tarde libre en el trabajo para ver el miércoles 20 de diciembre al Barça del triplete en Chapín. Quién, en suma, podría imaginar una situación como la actual. Siendo realistas, este año ni nos toca sufrir. El descenso es más que una probabilidad porque el Xerez -sin patrimonio, sin estructrura, sin dinero ni ayuda institucional- se ha encontrado con una plaza entre los grandes que le ha llegado demasiado pronto, sin esperarlo siquiera. Pero ya que la tenemos, aprovechémosla. Con el regreso a Segunda contamos seguro, y todo lo que venga de más será un éxito similar o mayor que el del reciente ascenso. Hay quienes insisten en hacerse el "hara-kiri" y dinamitar de paso un sueño conseguido tras 62 largos años. Y no digo que no tengan todos los argumentos objetivos a su favor para sembrar de pesimismo estos días que deberían seguir siendo de vino y de rosas. Pero por lo pronto acepten el consejo: vayan cargando las cámaras digitales y cerrando todos los desplazamientos que les permita su bolsillo porque lo que hoy estamos viviendo y lo que nos queda por vivir esta temporada es historia. Una historia entre los grandes que no sabemos cuánto tiempo durará ni cuándo se repetirá.





